La información sobre migraciones gana peso en las páginas de los medios de comunicación de España, principalmente para dar cuenta de las tragedias protagonizadas por personas que tratan de alcanzar la costa española. Un equipo de periodistas de Fundación porCausa y El Confidencial han ido más allá y han puesto el foco sobre la otra cara de la moneda: el entramado de empresas y gobiernos extranjeros que obtienen beneficios con las políticas de control migratorio de España y la Unión Europea. ‘Fronteras SA: la industria del control migratorio’ es la investigación más amplia sobre este negocio emergente y ha contado con la coordinación y participación de tres socios de la API: Fernando Anido, Joseba Torronteras y José Bautista.
‘Fronteras SA’ es un trabajo que combina el periodismo de datos y las técnicas clásicas del periodismo de investigación con una visualización atractiva, en un formato repleto de mapas, infografías y animaciones. Esta investigación cuenta con el testimonio de decenas de fuentes de alto nivel y un análisis pormenorizado de casi 3.000 contratos públicos destinados a control migratorio.
Entre otros hallazgos, ‘Fronteras SA’ desvela de que 6 de cada 10 euros del Gobierno central para control migratorio van a parar a un grupo de 20 empresas de distintos sectores, desde ACS y El Corte Inglés, hasta Air Europa, Indra y Eulen, entre otras. Otro de los hallazgos más llamativos de este trabajo es la creciente presencia de compañías francesas en puntos clave del control fronterizo español, un asunto que genera suspicacia entre algunos cuadros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.
Esta investigación también revela en detalle los productos y tecnologías militares que el gobierno de España entrega a gobiernos africanos para reprimir los flujos migratorios hacia el norte, entre otros asuntos. Según la ‘Fronteras SA’, varios países de África usan estos ‘regalos antimigratorios’ de España también para espiar y reprimir también a opositores, activistas e incluso periodistas.
El papel esencial de los medios de comunicación como gatekeepers de los contenidos informativos, y su labor como parapetos para detener la desinformación que circula en torno a los principales temas de interés público, serán objeto de análisis y debate en el próximo curso de verano ‘Los medios ante la batalla de la desinformación’, que organiza la Asociación de Periodistas de Investigación (API) junto a la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) el próximo 27 de junio.
El curso tendrá lugar en la sede de la URJC en la calle Quintana de Madrid y arrancará con un coloquio en torno al control de la información, en el que participará la directora del Máster en Ciberseguridad y Privacidad de la URJC, Marta Beltrán, y el periodista, profesor y presidente de la API, Antonio Rubio. Ambos abordarán el valor político del control de la información en España en diferentes momentos de la historia reciente, así como los últimos escándalos en torno al espionaje a políticos españoles mediante el software israelí Pegasus.
Los medios de comunicación, y en especial los medios locales, están en la primera línea de la lucha contra los contenidos falsos. Desde esta perspectiva, el profesor e investigador de la Universidad de Navarra Ramón Salaverría y la fundadora y CEO de la Fundación Maldita, Clara Jiménez, ofrecerán los resultados del trabajo conjunto en el proyecto IBERIFIER, que analiza la desinformación en España y Portugal. A continuación, el profesor de la también portuguesa Universidad de Beira Interior (UBI), Pedro Jerónimo, y la periodista y docente Marta Sánchez Esparza, expondrán los resultados de un estudio sobre el trabajo de los periodistas de una docena de redacciones de medios locales en la península Ibérica frente a los contenidos falsos.
También se contará con ponentes que ofrecerán la visión del problema desde ámbitos institucionales, y en concreto la representante de la Comisión Europea en España, María Eugenia de la Rosa, expondrá la estrategia que durante los últimos años se ha desplegado desde instancias europeas para combatir esta lacra. La jornada concluirá con una mesa redonda sobre el trabajo llevado a cabo en las redacciones de empresas dedicadas al fact-checking, moderada por el periodista Nacho Calle, y a la que asistirán representantes de Maldita, Newtral y Verifica RTVE.
El dimarts 10 de maig a les 18:00, la Facultat de Comunicació i Relacions Internacionals Blanquerna acollirà a l’aula 201 de la Sala de Graus la primera Jornada Periodística a Catalunya sobre la Llei de Transparència de l’Associació de Periodistes d’Investigació (API).
Aquesta sessió comptarà amb la presència del periodista expert en aquest tipus de legislació, Antonio Salvador, i el periodista, Quique Badia, tots dos membres de l’API; i amb la presidenta de la Comissió de Garantia del Dret d’Accés a la Informació Pública (GAIP), Elisabet Samarra.
El periodista d’investigació i president de l’API, Antonio Rubio, presentarà la jornada i la periodista i vocal de formació de l’associació, Beatriz Gálvez, moderarà l’acte.
L’objectiu de l’API a través d’aquesta jornada és oferir una sessió formativa al voltant del dret a l’accés a la informació Pública i conèixer els mecanismes que permeten fer valdre aquest dret com les diferents lleis de transparència vigents. També s’abordarà com presentar una sol·licitud pública d’informació.
El martes 10 de mayo, a los 18 horas, la Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales Blanquerna acogerá en el aula 201 de la Sala de Grados la primera Jornada Periodística en Cataluña sobre la Ley de Transparencia de la Asociación de Periodistas de Investigación (API).
Esta sesión contará con la presencia del periodista experto en este tipo de legislación Antonio Salvador y el periodista Quique Badia, ambos miembros del API; y con la presidenta de la Comisión de Garantía del Derecho de Acceso a la Información Pública (GAIP), Elisabet Samarra.
El periodista de investigación y presidente del API, Antonio Rubio, presentará la jornada y la periodista y vocal de formación de la asociación, Beatriz Gálvez, moderará el acto.
Hacer valer un derecho
El objetivo del API a través de esta jornada es ofrecer una sesión formativa alrededor del derecho al acceso a la información Pública y conocer los mecanismos que permiten hacer valer este derecho como los diferentes leyes de transparencia vigentes. También se abordará cómo presentar una solicitud pública de información.
Participantes, en un momento del panel de discusión en la capital bosnia.
José Antonio Sánchez Manzano
Coincidiendo con la reciente conmemoración del 30 aniversario del inicio de la guerra en Bosnia y Herzegovina y el asedio de Sarajevo, el anfiteatro del Dom Mladih de la capital balcánica acogió el pasado jueves 7 de abril un panel de discusión público titulado ‘La integridad de los medios de comunicación en la era de la desinformación. El evento estuvo organizado por el Servicio Europeo de Acción Exterior (EEAS, en inglés), el servicio diplomático de la Unión Europea.
En palabras de Jasna Jelisić, reconocida periodista y actual responsable de la organización para los Balcanes Occidentales, esta jornada tuvo como principal objetivo «la sensibilización acerca de la manipulación de la información, la seguridad de los periodistas y la integridad del periodismo profesional como piedras angulares de la democracia y del camino de integración de la UE». Para ello, además de contar con la participación remota de renombrados reporteros que hace tres décadas cubrieron la guerra en Bosnia y Herzegovina, un grupo de veintiún jóvenes periodistas de toda la región de los Balcanes Occidentales asistieron al evento como parte de un intercambio de una semana en Sarajevo.
Tras una breve presentación por parte del moderador Filip Lukić (N1 y European Western Balkans) y la intervención Aida Čerkez (ex corresponsal de AP durante la guerra) y Nadina Maličbegović (Al Jazeera Balkans), el acto arrancó con la proyección de un video en el que la periodista Christiane Amanpour (CNN), que no pudo asistir por encontrarse en Kiev cubriendo la invasión rusa, destacaba los paralelismos y similitudes entre esta guerra y la que tuvo lugar en Bosnia y Herzegovina. Al final de su discurso mencionó una frase que arrancó el aplauso del público y dio paso al resto de temáticas y ponentes: «Con la objetividad no se trata de ser neutral, sino de ser confiable».
Retos en la era digital
La siguiente intervención fue en directo y corrió a cargo de Remy Ourdan (Le Monde) quien, desde el interior de un coche en Bucha, la ciudad de los horrores y las masacres recientemente perpetradas por las fuerzas rusas en Ucrania, reflexionaba sobre los retos del periodismo en la era digital en contraste con los medios y recursos analógicos disponibles hace treinta años. Además, insistió en que, «aunque no se trata de una práctica mayoritaria entre los periodistas, en una guerra es importante informar igualmente sobre los que luchan y también los civiles».
Después corrió el turno para Javier Espinosa (El Mundo) quien, desde Madrid, comenzó su participación planteando una pregunta: ¿En qué medida a la opinión pública le interesa o es consciente de la importancia del periodismo y los medios de comunicación? Seguidamente destacó la precariedad de la labor periodística. Según Espinosa, «hoy en día la mayoría de los reporteros que cubren las guerras son freelancers y con suerte consiguen cubrir costes. En el caso de los miembros de plantilla no suelen recibir ningún tipo de complemento económico por los riesgos que entrañan cubrir un conflicto armado». Por el contrario, periodistas que no están sobre el terreno o que siguen a pies juntillas las narrativas oficialistas suelen contar con mayores incentivos y mejores recursos a la hora de realizar su trabajo. Con este panorama, no es de extrañar que se cumpla a rajatabla esa máxima que dice que, «en la guerra, la primera víctima es la verdad».
«Hoy en día la mayoría de los reporteros que cubren las guerras son freelancers y con suerte consiguen cubrir costes»
Javier Espinosa (El Mundo)
Posteriormente Ed Vulliamy (The Guardian) compartió su experiencia como testigo de la existencia y las condiciones en los campos de concentración creados al inicio de la guerra en Bosnia y Herzegovina y cómo diferentes estamentos políticos se dedicaron entonces (al igual que sucede hoy en día en relación al genocidio cometido en Srebrenica) a negar la evidencia.
Por último, Roger Cohen (The New York Times), desde París, destacaba precisamente la necesidad de buscar la verdad a través de los sentidos y estando en el lugar de los hechos. «Ver los cuerpos, escuchar las bombas…», comentaba Cohen. Además, al igual que el resto de sus colegas, hizo hincapié en la importancia del conocimiento de la Historia para entender el contexto y desarrollo de un conflicto armado. Eso sí, advertía: «¡La Historia es peligrosa!».
En primer plano, Jasna Jelisić, responsable del Servicio Europeo de Acción Exterior para los Balcanes Occidentales. Detrás, jóvenes periodistas bal´cánicos que participaron en el evento. .
Que se lo digan a los bosnios cuando, tras casi medio siglo de igualdad y fraternidad entre diferentes, Slobodan Milosevic, Radovan Karadžić y Radko Mladić retrocedieron en el tiempo seis siglos para envenenar y manipular a la opinión pública y justificar posteriores campañas de limpieza étnica y genocidio. O ahora a los ucranianos, cada vez que Putin hace referencia a Lenin y apela a las grandezas del antiguo imperio ruso para arengar a los suyos contra sus vecinos y hasta hace poco “primos hermanos”.
Ya antes del estallido de las bombas en Ucrania, la República Srpska, una de las dos entidades que componen el país resultante de los Acuerdos de Paz de Dayton en 1995, lanzaba un desafío secesionista que amenaza con romper el ya de por sí frágil y complicado equilibrio de poderes en el país balcánico. Sin embargo, más allá de las consecuencias económicas y el deterioro del clima político, las imágenes de asedios y matanzas de civiles resultan demasiado familiares e hicieron aflorar los traumas que muchos ciudadanos aún arrastran.
Disidencia rusa
Para terminar el evento se dio paso a la ronda de preguntas por parte de los jóvenes periodistas. El primero en pedir el micrófono fue Mladen Saratović (N1 y CNN), reportero serbio de 30 años que, según explicaba, prepara un documental sobre disidentes rusos y quería saber la opinión de sus colegas más veteranos acerca de la poca cobertura que se les da a aquellos que no promulgan con la versión oficial. La respuesta de Aida Čerkez fue contundente: «Sí, estoy de acuerdo, debería de hablarse más de ellos».
Tal y cómo me confesara Mladen más tarde, en su pregunta y en su trabajo influyen el hecho de que su madre fuera una de las pocas personas que se atrevió a desafiar al fascismo saliendo a la calle para protestar en contra de la guerra en la ex Yugoslavia. No acepta que los actos de aquel gobierno fueran llevados a cabo en su nombre o el de su familia, o que todo un pueblo sea culpado por determinadas decisiones y actos.
Hablando de gobernantes, la última pregunta y broche final del evento corrió a cargo de Ilda Hoxha, una joven periodista albanesa que trabaja para la organización de fact checking Faktoje. «¿Qué podemos hacer cuando los que promueven y propagan bulos y desinformación son los mismos que, en teoría, deberían de protegernos contra ella?» De nuevo contestó Aida Čerkez y fue igual de rotunda: «Déjales en evidencia con hechos y pruebas contrastadas. Y no les votes».
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