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En clave de transparencia

Esperanza Zambrano

Comienzo hoy esta columna de análisis y opinión agradeciendo en primer lugar la oportunidad que me brinda la Asociación de Periodistas de Investigación (API) de poder compartir mi experiencia profesional y, en ocasiones, vital, de hacer de nuestras Administraciones Públicas un poco más transparentes cada día. Se trata de un proyecto en el que comencé a involucrarme en 2009 y, desde entonces, solo he podido reafirmarme en mi opinión de que al hablar de favorecer la transparencia de los organismos públicos como mecanismo de rendición de cuentas frente a los ciudadanos y, en definitiva, como medio de mejora en la prestación de servicios públicos, nos referimos a un elemento clave en la reforma de las Administraciones Públicas. Una reforma que, más allá de colores y programas políticos, brindaría a la ciudadanía una participación directa, informada y, en consecuencia, de calidad en los servicios públicos. Una vía para que los ciudadanos puedan aprender no solo cómo actúan las instituciones públicas, conocer de dónde provienen y qué motivan sus decisiones sino también garantizar otros derechos, en eso que se ha dado en llamar, sobre todo en países de América Latina, la ‘transparencia como derecho llave para garantizar otros derechos’.

Siempre he tenido la impresión de que ‘transparencia’ es una palabra de fácil uso pero de más complicada aplicación. De hecho, vemos a diario cómo el debate político nos proporciona ejemplos de lo sencillo que es pedir transparencia al prójimo pero lo difícil que es aplicársela a uno mismo cuando se tiene la ocasión. Y más complicado aún es poner en marcha una nueva política pública, con tintes de ‘cultura’, partiendo de una base de desconocimiento acerca de en qué consiste, de escasez de recursos y, en consecuencia, de un inicial rechazo.

Una verdadera política de transparencia es la que permite conocer de forma ágil y sin requisitos innecesarios la información pública que nos interesa»

Transparencia puede serlo todo o nada. Cuando hablamos de transparencia o de a qué tienen derecho a conocer los ciudadanos, por más que queramos partir de una concepción amplia, siempre hay matices, siempre hay grises, en cuya determinación intentamos aportar nuestro granito de arena desde el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno (CTBG). Una interpretación que, por supuesto, no está excluida de críticas y, sobre todo, de opiniones contrarias plasmadas en recursos judiciales, tema sobre que tendremos ocasión de tratar largo y tendido. Pero lo que está claro, a mi juicio, es que transparencia es un concepto en construcción y que puede ser todo lo amplio que queramos o todo lo restrictivo que nos propongamos. Podemos hacer de ella la línea central de nuestra actuación pública y forma de trabajar o convertirla en papel mojado, de los que no escasean ejemplos.

En primer lugar, y como expresión que ya se ha extendido, cuando hablamos de transparencia hablamos de ‘derecho a saber’ pero también de ‘derecho a entender’. Con ello no digo que los organismos públicos tengamos que ‘traducir’ documentos que por su naturaleza —jurídica o técnica, por ejemplo— deban necesariamente utilizar un determinado lenguaje pero sí entiendo que debemos explicar a los ciudadanos cómo nos organizamos, cómo actuamos y el resultado del ejercicio de nuestras funciones. El hecho de que publiquemos información, o mucha información, como a veces recalcan los responsables públicos, no significa, o no necesariamente, que seamos transparentes. La información que publicamos ¿se corresponde con lo que interesa a los ciudadanos?, ¿es fácil de encontrar?, ¿se entiende?, ¿utilizamos formatos que permitan el análisis y la comparación?, ¿la actualizamos?

En primer lugar, los organismos públicos han de analizar si la información que publican —por más que sea a la que nos obliga la Ley— se corresponde con lo que interesa a la ciudadanía. Una política de transparencia pública nunca puede completarse o alcanzar su máximo con la publicación de un determinado catálogo de documentos o datos. A mi juicio, debe realizarse un análisis continuo y, lo que es más importante, apartado de la pura gestión administrativa y más próximo a la rendición de cuentas, de la información que publicamos en nuestros portales. Un examen de las solicitudes de acceso a la información que recibimos —referidas esencialmente a información que no es accesible directamente a través de nuestros Portales de Transparencia— nos puede dar un indicio de qué echan en falta los ciudadanos y nos puede permitir identificar las lagunas o carencias de la información que publicamos.

¿Cuántas veces hemos abandonado la búsqueda de información al ser remitidos a apartados donde no terminamos de encontrar el dato que necesitamos?

Una verdadera política de transparencia es aquella que nos permite conocer de una forma ágil y sin requisitos innecesarios la información pública que nos interesa. Unos Portales de Transparencia bien estructurados, explicados con un lenguaje claro y comprensibles son imprescindibles para no producir el efecto contrario. ¿Cuántas veces hemos abandonado la búsqueda de información al ser remitidos continuamente a apartados donde no terminamos de encontrar el documento o dato que necesitamos? ¿Cuántas veces hemos recurrido a buscadores que nos redirigen a la información que buscamos ante la imposibilidad de encontrarla en la web del organismo público que la tiene y publica?

Finalmente, entiendo que debemos siempre hablar de información actualizada pero que nos permita el análisis y comparación con datos históricos. Y únicamente podremos conseguirlo si la información histórica es accesible, incorporamos su fecha de actualización y, sobre todo, si utilizamos formatos que permitan el análisis y la comparativa. El recelo al uso de la información o, más bien, a los resultados que arroje el análisis de nuestros datos es incompatible con unas Administraciones Públicas que hagan de la transparencia y la rendición de cuentas el eje de su funcionamiento.

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Esperanza Zambrano es subdirectora general de Reclamaciones del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno (CTBG).

La API lamenta el fallecimiento de Paul Decroos, fundador de Journalismfund.eu

Paul Decross, periodista belga recientemente fallecido.

La Asociación de Periodistas de Investigación (API) quiere trasladar sus condolencias y afecto a nuestros colegas de Journalismfund.eu tras el fallecimiento de Paul Decroos, presidente honorario, cofundador y miembro de la Asamblea General de Journalismfund.eu, plataforma de la que la API es miembro de su Advisory Board.

El periodista belga Paul Decroos falleció el pasado mes de enero y fue clave en la fundación de Journalismfund.eu., la plataforma que impulsa el periodismo de excelencia y de investigación en Europa y cuyas becas ayudas han hecho posibles numerosas investigaciones en medios de comunicación o por periodistas freelancers. 

En palabras del periodista y director de Journalismfund.eu, Ides Debruyne, «Paul siempre estuvo presente en las reuniones de la junta y estaba muy satisfecho con el espíritu empresarial que hemos desarrollado con las dos organizaciones sin ánimo de lucro. Siguió de cerca nuestra organización y fue uno de los miembros mejor informados. Para mí, fue alguien que me estimuló y me dio la confianza para creer en nuestro proyecto conjunto, incluso en los momentos más difíciles”. 

Debruyne recuerda que Decroos «fue un gran partidario del proyecto europeo y estaba allí cuando lo necesitábamos. Renunciar no estaba en su diccionario. Le extrañaremos».

Narcosubmarino, la última vía de entrada de la droga en Europa

Labores de izado del narcosubmarino intervenido en Galicia.

Por primera vez desde su incautación el 25 de noviembre de 2019, un equipo de televisión ha tenido acceso al narcosubmarino incautado por las Fuerzas de Seguridad en Galicia. Según pudo confirmar Univision, y había publicado anteriormente el diario El País, el semi -umergible partió de la selva colombiana casi un mes antes y atravesó primero el río Amazonas y posteriormente el Atlántico.

El reportaje fue realizado por The Facto Productions -productora fundada por vicepresidente de la API, Tomás Ocaña- para el programa ‘Aquí y Ahora’ de la cadena hispana de Estados Unidos Univision. El equipo de la cadena pudo adentrarse en el aparato y acompañó a la Guardia Civil hasta la zona de la costa donde fueron apresados sus tripulantes y rescatado el semisumergible con 3.350 kilos de cocaína. Además, Ocaña y su equipo entrevistaron a Fernando Alonso, presidente de la Fundación Galega contra el Narcotráfico y a una de las víctimas de la llamada generación perdida golpeada por las drogas en los 80.

El reportaje se completa con la participación del periodista Victor Méndez, del Diario de Pontevedra, periodista que informó el primero de la incautación del submarino. Méndez es autor del libro ‘Narcogallegos, tras los pasos de Sito Miñanco’, en el que ya hablaba de la llegada de semisumergibles cargados de droga hasta las inmediaciones de Galicia. Su inclusión en el trabajo de Univision es, además, un reconocimiento a la importante labor que hacen los periodistas locales y que en muchas ocasiones no recibe la notoriedad que merece, algo que la API defiende desde su fundación.

La API espera que la transparencia marque la acción política del nuevo Gobierno y se reforme la ley en esta legislatura

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cuando prometió su cargo tras prosperar la moción de censura.

Los ministros que integran el Gobierno de Pedro Sánchez toman posesión este lunes de sus cargos en el inicio de la legislatura en la que deben ponerse los cimientos para que la Administración y la acción política estén guiados realmente por el criterio de la transparencia. Hay mucho camino por recorrer, desde luego. Basta con recordar el número de solicitudes inadmitidas por los diferentes organismos ministeriales invocando la supuesta concurrencia de alguno de los límites previstos en la Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno y las resoluciones estimatorias del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno a reclamaciones ciudadanas. El camino se demuestra andando, no con palabras y promesas luego ignoradas.

Desde la Asociación de Periodistas de Investigación (API) estaremos especialmente atentos al cumplimiento de uno de los puntos pactados por PSOE y Unidas Podemos en su programa de gobierno (‘Un nuevo acuerdo para España’): la aprobación de una «reforma de la Ley de Transparencia y Buen Gobierno y su Reglamento sobre la base de la experiencia acumulada». Es evidente que, seis años después de su promulgación, es urgente modificar la norma con el bagaje de este tiempo a fin de reforzar la transparencia en la actividad pública y que el poder político no pueda tomar atajos gratuitamente para dar la espalda a las demandas de información del ciudadano.

Es de esperar también que, en el menor plazo posible, se proceda al nombramiento del nuevo presidente del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, órgano independiente que se encuentra sin cabeza visible desde que hace ya más de dos años falleció Esther Arizmendi. Más allá de cuotas partidistas o de otros criterios políticos, es necesario que la persona elegida sea un profesional con formación acorde al puesto y genere consenso para evitar que su labor quede dentro del perímetro de la disputa política. Por todo ello, #TransparenciaYA

Charla-coloquio con Matthew Caruana, hijo de la periodista asesinada en Malta Dafne Caruana

Matthew Caruana junto a miembros de la junta directiva de la API y alumnos del máster de Investigación y Datos de la URJC tras la charla-coloquio en Madrid. / LUIS GASPAR

El periodista e ingeniero maltés Matthew Caruana ha viajado a España para presentar el informe anual de Reporteros Sin Fronteras tras cumplirse dos años del asesinato de su madre, la reportera Dafne Caruana Galizia. La Asociación de Periodistas de Investigación (API) aprovechó su paso por Madrid para organizar una charla-coloquio en la que se habló de la responsabilidad del Gobierno de Malta en el asesinato de su madre, cómo investigar la corrupción transnacional, la necesidad de implementar redes entre periodistas y los próximos proyectos de la Fundación Proyecto Dafne.

Matthew Caruana trabajaba como ingeniero desarrollador en el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ( durante la investigación de los Panama Papers, premio Pulitzer 2017. Al mismo tiempo, su madre, la periodista Dafne Caruana, desveló una serie de informaciones que implicaban a miembros del Gobierno de Malta, refugio offshore de grandes fortunas, corrupción y negocios opacos.

«Quienes ordenaron el atentado fueron los mismos que ella investigaba, los mismos que estaban usando la red de Mossac Fonseca en Panamá»

«Nunca imaginé que llegaría a este punto, que las investigaciones llevarían hasta el asesinato de mi madre», asegura. Mientras él se dedicaba a desarrollar las plataformas del ICIJ durante los Panama Papers, Dafne Caruana trabajaba en Malta. «En 2016 sus investigaciones conectaron con el trabajo que yo estaba haciendo en el ICIJ y ella desveló más informaciones con sus propias fuentes en Malta, a través de los Panama Papers», precisa.


¿Quién está detrás? 

El caso ha dado un vuelco cuando el primer ministro, Josep Muscat, anunció su dimisión para el próximo enero, al estar siendo investigados varios ministros y su jefe de gabinete como instigadores del atentado.

«Quienes ordenaron el atentado fueron los mismos que ella investigaba, los mismos que estaban usando la red de Mossac Fonseca en Panamá», continúa. «En 2016 yo estaba entusiasmado con mi trabajo. En 2017 todo se puso muy serio, me di cuenta de lo serio que es este tipo de periodismo e investigaciones», añade.


La corrupción, el mal mayor

Para Matthew Caruana, el despacho panameño Mossac Fonseca es sólo una pequeña parte del mapa financiero opaco. «Creo que los desastres ambientales, las dictaduras, la corrupción… se dan desde una red global dedicada al blanqueo», sostiene. Por eso, desde la Fundación Proyecto Dafne, Caruana quiere impulsar una red para que Malta -paraíso fiscal europeo por excelencia- tenga un centro de investigación.


Red informal de apoyo

Matthew Caruana fundó Proyecto Dafne junto a su familia y un grupo de unos 40 periodistas que dieron continuidad a las informaciones interrumpidas por el asesinato. Nació para reclamar justicia y ahora quiere dar un paso más: «La idea es promover investigaciones y apoyar a los periodistas que necesitan establecer conexiones en núcleos financieros como Malta, Londres o Dubai».

Matthew Caruana. / LUIS GASPAR

Lo imagina como una red informal, sin pretensión de reemplazar al ICIJ. «Queremos desarrollar soluciones diferentes al ICIJ, plataformas tecnológicas para hacer que el intercambio de información e inteligencia sea más eficiente entre periodistas de investigación», precisa. Y sortear situaciones «muy ineficientes» como que un fixer reciba todos los encargos en un punto conflictivo. Tampoco será un servicio de pago. «Tiene que ser gratis, que tengan acceso freelancers, medios pequeños, lo imagino como un servicio social», matiza.


¿Qué nos protege?

El periodista Ignacio Calle, secretario de la API y coordinador de Maldito Dato en Maldita.es, se interesó por cómo proteger a un periodista en una zona de conflicto sin eliminar su identidad. Calle puso el ejemplo del ICIJ durante los Panama Papers, cuando un colega en Venezuela podía compartir una información en el foro que sería publicada en otro país.

Para Matthew Caruana, cada caso es diferente. «En el caso de mi madre era difícil asesinarla porque era muy conocida en Malta. Tal vez esconder el nombre del periodista lo protege, pero al mismo tiempo, cuanto más conocido eres, más protección tienes», comenta.

Los alumnos del Máster de Periodismo e Investigación y Datos de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), procedentes de distintos países de Latinoamérica y la Unión Europea, preguntaron por cómo salvaguardar la exclusividad de la información, el breaking news, frente a la cultura de lo compartido.

«Ellos, los corruptos, siempre están colaborando entre ellos; nosotros tenemos que hacer lo mismo», reivindica Caruana

«Cuando uno rastrea dinero, criminales, empresarios o políticos corruptos, es casi imposible trabajar solo, uno necesita el intercambio y trabajar con otros periodistas. A veces es necesario guardar la información y otras es imprescindible colaborar. Creo que en la mayoría de los casos compartir mejora una investigación», razona. Y concluye: «Ellos, los corruptos, siempre están colaborando entre ellos; nosotros tenemos que hacer lo mismo».

Otro de los alumnos del máster preguntó sobre si hay que fomentar la relación periodista-hacker para que haya más leaks. «No necesariamente, uno debe mantener distancia. Y las filtraciones son buenas pero no podemos depender de ellas. En la fundación estamos haciendo mucho uso de los mecanismos y leyes que nos abre el derecho a la información», explica.

Caruana, en un momento de la charla-coloquio organizada por la API en Madrid. / T. OCAÑA

La conversación fue moderada por la periodista Pilar Velasco, vocal del área de Internacional de la API, junto al presidente, Antonio Rubio; el vicepresidente, Tomás Ocaña; el secretario, Ignacio Calle, y socios y amigos de la asociación.

Desde la API colaboraremos en la difusión del Proyecto Dafne y celebramos la creación de una red que facilitará el trabajo de los periodistas de investigación y el esclarecimiento del asesinato de Dafne Caruana.

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