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El ejercicio de la actividad periodística al amparo de la Ley de Transparencia

Manuel Medina, ex director del Consejo de Transparencia y Protección de Datos de Andalucía.
Manuel Medina

Prácticamente desde su origen, las más significativas leyes de acceso a la información gubernamental han estado estrechamente vinculadas con el ejercicio del periodismo. Ya la ley estadounidense de 1966 fue en buena medida diseñada por periodistas y para periodistas, con el particular objetivo de que éstos accediesen a la información para posteriormente trasladarla a la opinión pública. Es asimismo indiscutible que la ley federal alemana (2005) difícilmente hubiese visto la luz sin el impulso y acicate de las potentes asociaciones de prensa germanas. Y, en fin, como afirmara categóricamente el periodista de la BBC Jeremy Hayes en el informe realizado sobre la Ley británica (2000) por cuenta del Instituto Reuters para el estudio del periodismo, su entrada en vigor había «cambiado el periodismo en Gran Bretaña».

No es menos cierto, sin embargo, que la operatividad real de esta legislación ha estado con frecuencia por debajo de las expectativas iniciales, terminando por generar cierta frustración entre los profesionales de los medios. Una de las principales razones de esta decepción es que dicha normativa contempla supuestos muy genéricos o amplios que permiten justificar la denegación de la información, de tal suerte que las administraciones pueden con suma facilidad escudarse en tales previsiones para desestimar las solicitudes. Como atestigua el periodista de The New York Times y premio Pulitzer David T. Barstow, un usuario asiduo de la ley estadounidense, la apelación a la misma conduce a menudo a meses de retrasos y obstrucción por parte de la Agencia interpelada, aun siendo evidente que lo solicitado es público y que un juez terminará ordenando que se proporcione la información pretendida.

Más allá de eventuales reformas normativas, parece evidente que esa tendencia que parece consustancial a las diferentes administraciones sólo puede ser eficazmente neutralizada si hay voluntad política para hacerlo. Así lo refleja la experiencia en EEUU. A partir del 1993, el Gobierno Clinton impuso un cambio de acento en la práctica seguida hasta entonces, que se proyectó especialmente en el Departamento de Justicia, desde el que Janet Reno -entre otras medidas- acordó desbloquear 500 asuntos pendientes, facilitando la información sin necesidad de entrar en batallas judiciales; y en 2009, Obama revirtió la orden de John Ashcroft –fiscal general bajo la presidencia de George Bush- en la que instaba a las autoridades administrativas a ser creativas en la interpretación expansiva de las causas de denegación de las solicitudes.

Cuando es un periodista quien recurre a la Ley de Transparencia debería ser de más estricta aplicación las causas que permiten denegar el acceso

Pero esta actitud obstruccionista -que condena a los solicitantes a un largo y costoso peregrinar en sede judicial- resulta tanto menos aceptable en sistemas de transparencia, como el nuestro, basados en la existencia de autoridades independientes de control llamadas a resolver en primera instancia las controversias. Pues parece evidente que, salvo muy contados supuestos, las decisiones acordadas por estas autoridades, no sólo independientes sino también altamente especializadas, serán técnicamente correctas.

Y aún resulta más lacerante la tendencia al obstruccionismo si, a ese sistema institucional, se añade la constatación de que, cuando es un periodista quien recurre a la Ley de Transparencia, se está en puridad ejercitando el derecho fundamental a la libertad de información consagrado en la Constitución [art. 20.1.d)], deviniendo por ende de más estricta aplicación las causas que permiten denegar el acceso. Así se desprende inequívocamente de la doctrina asumida por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que desde la Sentencia Magyar Helsinki Bizottság c. Hungría, de 8 de noviembre de 2016, viene reiteradamente afirmando que la negativa a proporcionar información a un profesional de los medios por parte de los poderes públicos puede constituir una interferencia lesiva del derecho a recibir y comunicar información garantizado en el artículo 10 del Convenio Europeo. Y ha de recordarse que, según sostiene el Tribunal Constitucional en relación con el mandato hermenéutico del artículo 10.2 CE, nuestros derechos fundamentales han de interpretarse a la luz de la jurisprudencia del TEDH.

Hechos frente a discursos

Así, pues, dados los términos incontrovertibles de la referida doctrina de este Tribunal europeo, y a la vista de la constante interpretación del artículo 10.2 CE realizada por nuestro Tribunal Constitucional, es de prever que la totalidad de las autoridades independientes terminará asumiendo explícitamente que un periodista, al ejercitar el derecho de acceso consagrado en la ley de transparencia, está actuando bajo el amparo del derecho fundamental a la libertad de información; una posición que mantiene desde hace años el Consejo de Transparencia y Protección de Datos de Andalucía (así, por ejemplo, en las Resoluciones 10/2017, 330/2019 y 382/2020).

Por consiguiente, en el marco jurídico descrito, debería ser excepcional impugnar ante los tribunales las decisiones que conceden el acceso, y muy especialmente cuando se trate de solitudes formuladas por periodistas. A este respecto, es de justicia reconocer que, al menos durante el tiempo que lo dirigí, tanto el Gobierno presidido por Susana Díaz como el presidido por Juan M. Moreno renunciaron a recurrir las resoluciones del Consejo que les imponían dar información. Esta actitud dice más del carácter transparente de un Ejecutivo que cuantos brillantes discursos puedan articularse pontificando sobre las bondades de la transparencia y el gobierno abierto. Frente al “flatus vocis y gesticulación”, la realidad inesquivable de los hechos.

Por el contrario, ante la práctica de un Gobierno que sistemáticamente recurre ante los tribunales las decisiones de una autoridad independiente –con la inconfesada pero evidente finalidad de dilatar la apertura de una información que necesariamente ha de dar-, resulta difícil resistirse a la tentación de recordar las palabras que escribiera James Madison hace ya casi dos siglos: «Un gobierno popular sin información popular, o carente de los medios para adquirirla, no es sino el prólogo a una farsa o a una tragedia; o quizás a ambas» (Carta a W. T. Barry, 1822).


Manuel Medina, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla, fue director del Consejo de Transparencia y Protección de Datos de Andalucía entre 2016 y 2021.

El plazo para presentar trabajos a los I Premios de Investigación de la API se amplía un mes

La Asociación de Periodistas de Investigación de España (API) ha ampliado en un mes el plazo para la presentación de trabajos a la primera edición de sus premios, con los que se reconocerá a los mejores proyectos.

Concebidos como «el balón de oro de los periodistas», en el que son los propios profesionales de la información los que valoran el esfuerzo de sus compañeros, los trabajos podrán presentarse hasta el próximo día 30 de abril a través del formulario habilitado en la página Web de API.

API es la Asociación de Periodistas de Investigación, presidida por el veterano maestro de periodistas Antonio Rubio, integrada en la FAPE (la Federación de Asociaciones de Periodistas de España), y que cuenta con más de un centenar de socios.

El galardón, que aspira a ser referencia de los premios periodísticos del país, se divide en tres categorías: la general de Periodismo de Investigación, y otras dos con las que se quiere reconocer dos disciplinas a las que API tiene mucha consideración: el Periodismo de datos y el Periodismo local.

El premio cuenta con el apoyo de Google, dentro de las distintas iniciativas de apoyo a los medios de comunicación que el buscador viene realizando en los últimos tiempos, como las ayudas específicas a proyectos periodísticos para la cobertura de la pandemia del covid.

Tres categorías: general, local y datos

Premio API, Premio API Local y Premio API de datos son las tres categorías de esta primera convocatoria, cuyas bases se pueden consultar en la web de la asociación, que aceptará trabajos publicados en un medio en el año natural 2020 y que tengan relación con España.

Puede participar en los premios cualquier persona física (en su representación o en la de un equipo) mayor de 18 años que haya publicado un trabajo periodístico de investigación en español y relacionado con España entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2020, ambos incluidos.

Las candidaturas deberán ser presentadas a través de este enlace por un/a periodista (aunque otros profesionales pueden ganar el premio), en cualquier soporte (web, impreso, radio, audiovisual, otros) y adjuntarán una carta de motivación en la que exponer el porqué de que su trabajo sea merecedor del I Premio API.

La valoración de las propuestas se realizará en tres fases, comenzando con un examen de idoneidad, eso es, la evaluación técnica de que se cumplen las bases. A continuación, en base a los criterios prefijados, los asociados de API valorarán y seleccionarán los proyectos que llegan a la final.

Los trabajos podrán presentarse hasta el próximo día 30 de abril a través del formulario habilitado en la web de la API

Por último, un jurado formado por miembros de la Junta de API, asociados y especialistas (académicos, periodistas de reconocido prestigio, etc) ajenos a la asociación, decidirán los ganadores del premio.

Para evaluar y tomar su decisión, seguirán criterios como la calidad del trabajo de investigación, hechos descubiertos y su trascendencia, la calidad narrativa, la amplitud de fuentes, las dificultades y riesgos del periodista y la honestidad e independencia del trabajo. Los trabajos ganadores recibirán una estatuilla diseñada por el escultor Utande para API. 

El Premio se fallará en el verano de 2021 y se hará público con anterioridad a la celebración de la gala de entrega, que será adaptada a la situación sanitaria.

Alfombras del poder

API es la primera Asociación de Periodistas de Investigación de España, reconocida como tal por FAPE, la Federación de Asociaciones de Periodistas de España. Está compuesta por profesionales de diferentes medios e ideologías con una necesidad común: poner en práctica un periodismo investigativo de servicio público que sirva para levantar las alfombras del poder y remueva conciencias.

Para ello, fomentan y visibilizan las técnicas del periodismo de investigación con el objetivo de promover los más altos estándares profesionales y deontológicos en el ejercicio de nuestra profesión. Además, trabajan en estrechar los lazos que unen el periodismo y las nuevas tecnologías, para aplicarlas a sus investigaciones, dentro de un trabajo que también sirve para difundir sus aportaciones y que convierte a API en un punto de encuentro para compartir conocimientos, fuentes, ideas, consejos y proyectos.

Journalismfund lanza una nueva convocatoria de ayudas para apoyar el periodismo de investigación independiente

API Internacional

La organización sin ánimo de lucro Journalismfund.eu sigue apostando por proyectos de investigación transnacionales a través de una nueva edición del programa European Cross-Borders. Este plan, que funciona desde 2009, apoya a periodistas que quieran desarrollar investigaciones transnacionales centradas en temas europeos.

Las ayudas están dirigidas a equipos de periodistas que pertenecen, al menos, a dos países miembros del Consejo de Europa, o sea, incluso para profesionales que no viven en la Unión Europea. Cuando sea relevante para el reportaje, también se pueden aceptar miembros del equipo de otros lugares.

Para la nueva edición de su programa de becas europeas, Journalismfund.eu sigue contando con el compromiso de la Fundación Adessium y de la Open Society Foundations, que financian el programa desde su primer lanzamiento. Actualmente, el programa cuenta con el apoyo de tres nuevos socios: la Fundación Stavros Niarchos (Grecia), la Fundación Rey Balduino (Bélgica) y Fritt Ord (Noruega).

Journalismfund.eu actúa como intermediario entre los donantes y los periodistas. Todos los acuerdos estipulados salvaguardan la independencia editorial y los donantes no pueden formar parte de los jurados que conceden las subvenciones. El primer plazo de solicitud para la presentación de proyectos acaba el próximo 11 de marzo a las 12 horas.

Investigar la esclavitud moderna

Como complemento a este programa, Journalismfund.eu ha lanzado otra beca centrada en investigaciones periodísticas independientes sobre la explotación en Europa de víctimas de la trata de seres humanos y el trabajo forzoso procedentes de Asia.

El programa se dirige a equipos compuestos por, al menos, dos periodistas profesionales que viven y trabajan en Europa y/o Asia. También pueden incorporarse miembros de otros continentes, siempre que la investigación sea sobre la explotación de las víctimas asiáticas del trabajo forzoso en Europa.

Los solicitantes deben ser periodistas profesionales (prensa escrita o audiovisual). En este sentido, son imprescindibles las referencias personales y/o de trabajos anteriores. Sólo pueden solicitar becas las personas físicas.

El proyecto debe ser publicado por, al menos, dos medios de comunicación profesionales en al menos dos países diferentes. Se requiere, además, una carta de referencia de los medios de comunicación involucrados en el proyecto.

Ayuda de un mentor

La subvención está pensada para cubrir los gastos de trabajo (visas, alojamientos, traductores, solicitudes FOIA…) correspondientes a la investigación, documentación y exposición de los casos de trabajos forzosos, tanto para periodistas independientes como para periodistas en plantilla. Además, los equipos de periodistas pueden solicitar un mentor para que les ayude en el enfoque de la investigación o en el desarrollo de competencias específicas.

El primer plazo de solicitud es el 18 de marzo de 2021 a las 12 horas (mediodía, hora de Bruselas). Para este programa están previstas cuatro rondas de solicitudes con un intervalo medio de seis meses: los siguientes plazos de solicitud serán en septiembre de 2021, marzo de 2022 y septiembre de 2022.

Ya se pueden presentar trabajos al I Premio de Periodismo de Investigación convocado por la API

Ya se pueden presentar trabajos a la primera edición de los Premios de Periodismo de Investigación de API, que reconocerán los mejores trabajos de 2020 y su aportación a la sociedad en un año «duro y difícil, también para la profesión».

API es la Asociación de Periodistas de Investigación, presidida por el veterano maestro de periodistas Antonio Rubio, integrada en la FAPE (la Federación de Asociaciones de Periodistas de España) y que cuenta con cerca de un centenar de socios.

Entre sus distintas actividades formativas y divulgativas, este año lanza los primeros Premios de Periodismo de Investigación, concebidos como el ‘balón de oro’ de los periodistas en el que serán los propios profesionales los que distingan el trabajo de sus compañeros.

El galardón, que aspira a ser referencia de los premios periodísticos del país, se divide en tres categorías: la general de Periodismo de Investigación, y otras dos con las que se quiere reconocer dos disciplinas a las que API tiene mucha consideración: el Periodismo de datos y el Periodismo local.

El premio cuenta con el apoyo de Google y será fallado por un jurado integrado por referencias del periodismo nacional e internacional

El premio cuenta con el apoyo de Google, dentro de las distintas iniciativas de apoyo a los medios de comunicación que el buscador viene realizando en los últimos tiempos, como las ayudas específicas a proyectos periodísticos para la cobertura de la pandemia de la covid-19.

«Desde Google News Initiative trabajamos para apoyar y ayudar a construir un futuro más sólido para el periodismo y estos premios API refuerzan esta labor, resaltando el periodismo de investigación y análisis, tan importante en el tiempo que estamos viviendo. Creo que es una estupenda iniciativa para ayudar a la profesión a prosperar en la era digital , subraya David Dieudonné, del News Lab Lead para Francia, Italia y España.

Las bases pueden consultarse en la Web de API y el plazo de presentación de trabajo sólo durará hasta el 31 de marzo.

Con este galardón se quiere fomentar el mejor periodismo de investigación basado en historias que hayan tenido una influencia significativa en la sociedad, manteniendo al mismo tiempo el nivel ético y de buenas prácticas defendido desde la Asociación de Periodistas de Investigación e incluido en su Código de Buenas Prácticas.

Para ello, se han establecido tres categorías: la general del Premio API, la de Periodismo local y la de Periodismo de datos. Podrá postularse tanto con un artículo o reportaje como con una serie, en cualquier formato.

Puede participar en los premios cualquier persona física (en su representación o en la de un equipo) mayor de 18 años que haya publicado un trabajo periodístico de investigación en español y relacionado con España entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2020, ambos incluidos. El plazo de inscripción en los premios ha comenzado este 14 de febrero de 2021 y finalizará el 31 de marzo de 2021, ambos incluidos.

El fallo, en verano

Para cualquiera de las tres categorías será necesario inscribirse mediante el formulario habilitado para ello en la página web de la asociación https://investigacionapi.com/ , y será necesaria una carta de motivación.

Un jurado constituido por personalidades de reconocido prestigio del periodismo nacional e internacional, expertos en cada una de las categorías del Premio API, personalidades del mundo académico y miembros de la Junta de la API decidirá el ganador/a de cada categoría. Para evaluar y tomar su decisión, seguirán criterios como la calidad del trabajo de investigación, hechos descubiertos y su trascendencia, la calidad narrativa, la amplitud de fuentes, las dificultades y riesgos del periodista y la honestidad e independencia del trabajo.

Los trabajos ganadores recibirán una estatuilla diseñada por el escultor Utande para API. El premio se fallará en el verano de 2021 y se hará público con anterioridad a la celebración de la gala de entrega, que será adaptada a la situación sanitaria.

Charla con Raquel Ejerique sobre el ‘caso Máster’: periodismo de investigación y judicialización

Este jueves, 11 de febrero, charlaremos en el ciclo #LosJuevesDeLaAPI con Raquel Ejerique, directora de Informativos de À Punt y compañera en la Asociación de Periodistas de Investigación (API). La conversación será moderada por Ignacio Calle, subdirector de Maldita.es.

En este encuentro hablaremos con Ejerique de los retos a los que se enfrenta en À Punt, del papel de los informativos de la radiotelevisión pública valenciana en la cobertura de la pandemia por el coronavirus, de su etapa como redactora jefa de investigación en eldiario.es y, cómo no, de su experiencia como periodista de investigación que reveló el caso Máster, que la semana pasada quedó visto para sentencia.

Raquel Ejerique es socia de la API y en abril de 2020, cuando todo el mundo estaba pendiente del avance del coronavirus en España y la población estaba confinada, la Comisión de Valoración de À Punt la eligió como nueva directora de Informativos de la radiotelevisión valenciana. Ejerique llegó a este puesto tras ganar un concurso convocado por el ente y después de ser ratificada por el Consejo de Informativos de la cadena pública, previa consulta a toda la redacción. 

La actual directora de informativos de À Punt ha pasado por las redacciones de ABC, 20 minutos y eldiario.es. En este último medio ejerció como redactora jefa de investigación y en 2018 desveló las irregularidades en la obtención de un máster de la expresidenta de la Comunidad de Madrid Cristina Cifuentes y de la exministra de Sanidad Carmen Montón.

Ejerique, hoy directora de Informativos de ‘À Punt’, desveló las irregularidades en la obtención del máster por parte de Cristina Cifuentes cuando trabajaba en ‘eldiario’

En los últimos días, el caso Máster ha quedado visto para sentencia en la Sección 15 de la Audiencia de Madrid. Ejerique, en 2018, demostró las irregularidades que se habían cometido en la obtención del título de Cifuentes en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y las actuaciones que se llevaron a cabo para intentar desacreditar la investigación de los periodistas supusieron la judicialización final del caso.

Pero no ha sido la única decisión judicial relacionada con este caso de la que hemos tenido conocimiento en las últimas semanas y de la que hablaremos con Ejerique. El pasado 21 de enero, el Juzgado de Instrucción 29 de Madrid archivó la querella que Cifuentes interpuso contra Raquel Ejerique e Ignacio Escolar -director de eldiario.es– por la divulgación de los datos en los que se basó la investigación. No obstante, la expresidenta de la Comunidad de Madrid ha recurrido esta decisión ante la Audiencia de Madrid.

De todo esto hablaremos con Raquel Ejerique el jueves 11 de febrero a partir de las 17 horas. Puedes seguir esta conversación a través del perfil de la API en Instagram (https://instagram.com/investigacionapi) y enviar tus preguntas durante la charla.

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