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‘El confidente y el terrorista’: del 11S a los atentados de Cataluña

Braulio García Jaén y Matías Escudero Arce

‘El confidente y el terrorista’ es un reportaje de investigación recién publicado por la editorial Ariel. El libro rastrea varios casos a lo largo de los veinte años de la (mal) llamada guerra contra el terror, desde el 11S de Nueva York al 17A de La Rambla y Cambrils. Y analiza el relato preventivo del que España ha hecho gala. En este fragmento que adelantamos se aborda el papel que el actual Jefe de Prospectiva del CITCO, José Luis Serrano Merino, desempeñó en la investigación policial sobre el imán Abdelbaki Es Satty en Vilanova, de la que salió indemne en 2005. El imán Es Satty fue luego el líder de los terroristas de Ripoll que atentaron el 17 de agosto de 2017.

El libro se presenta este jueves en Madrid, en Casa Árabe, a las 19 horas. El acto podrá verse por Youtube. García Jaén, uno de los autores, es miembro de la API. A continuación reproducimos el epígrafe que lleva por título ‘El jefe de los controladores’.

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El momento de la verdad sobre los atentados de Atocha fue retransmitido en directo. El juicio del 11M, presidido por el magistrado Javier Gómez Bermúdez, empezó el 15 de febrero de 2007 y durante los cuatro meses y medio siguientes pudo verse íntegramente por internet. La retransmisión supuso también un momento particularmente revelador sobre lo que suele haber detrás del telón de los confidentes: el patético andamiaje del que muchas veces cuelgan las llamadas fuentes confidenciales de los informes policiales. El público pudo observar en directo a los tres confidentes principales. Uno, que no era un payaso profesional, lo parecía y actuaba como tal; otro era esquizofrénico. Los dos ayudaron a reunir los 200 kilos de dinamita que explotaron en los trenes, y por ello fueron condenados.

El tercero, el célebre Cartagena, era un licenciado universitario que había trabajado como periodista en Marruecos y como imán en Villaverde, al sur de Madrid. […] Cartagena había aportado antes del atentado de Atocha informaciones clave sobre varios terroristas del 11M. La UCIE -el servicio de información de la Policía Nacional encargado de investigar el yihadismo- no supo procesar y no aprovechó dichas informaciones.

Los tres confidentes declararon en el primer mes del juicio. También lo hizo el jefe de los policías que controlaban a Cartagena, José Luis Serrano Merino. Serrano fue el instructor general de las diligencias policiales del 11M, y como tal declaró en el juicio el 1 y el 5 de marzo de 2007. Como él mismo explicó, en tanto que jefe del área de la UCIE encargada del terrorismo islamista del Magreb, estaba al tanto de las ramas yihadistas que, sobre todo a partir del atentado de Casablanca de 2003, habían ido abriéndose paso y convergiendo en España.

Cese de las escuchas al imán

Cuando tuvieron lugar los atentados de Atocha, Serrano era el jefe de dicha sección. Trabajaba en la UCIE desde 1995. Durante esa década, la UCIE se había encargado de las principales investigaciones sobre terrorismo islamista: desde los primeros pasos de Abu Dahdah repartiendo su propaganda islamista en la mezquita de la M30 de Madrid, hasta las detenciones y la localización de algunos de los terroristas del 11M, y luego la detención de Ismael y parte de los coacusados en Chacal, entre otras. El 21 de noviembre de 2005 pidió que cesaran las escuchas al m´óvil del imán Abdelbaki Es Satty.

Serrano llegó al juicio del 11M siendo ya analista de la Comisaría General de Información, donde no había dejado de ascender desde que empezó en 1985. […] Hoy es el jefe del Área de Prospectiva del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), que coordina la estrategia y los intercambios de información sobre el asunto entre los diferentes cuerpos policiales.

Tras su declaración, y coincidiendo con el tercer aniversario de los atentados, El País publicó una crónica sobre los «agujeros de la seguridad» previos al 11M aflorados en el juicio, sobre todo por boca de policías y confidentes. Cuando ocurrieron los atentados, había abiertas siete investigaciones que afectaban a varios de los implicados en el atentado de Atocha. «Pero, como han puesto por escrito mandos políticos, policiales, jueces y fiscales, ‘ningún indicio se detectó en ese momento’ contra ellos ‘que permitiera proceder a su detención».

Portada del libro.

Esos hechos, relataban los cronistas, tenían dos lecturas. «Una es la que sostienen los policías que investigaron entonces y ahora: que los servicios estaban haciendo su trabajo, infiltrando a confidentes, observando a los malos, intentando detenerles, pero no llegaron a tiempo, porque ni ellos ni sus jefes supieron juntar las piezas. La otra, alimentada por los defensores de la teoría de la conspiración mutante, es que los servicios estaban formados por una banda de delincuentes, conjurados para matar, pero dirigidos por los mismos políticos que dicen querían derrotar». Y a continuación remataban el párrafo: «Lo que ha quedado claro es que, tras el 11M, utilizaron todas las informaciones que tenían para evitar nuevas muertes y que, si hubiera sido por ellos (guardias, policías y agentes del CNI), hubieran optado por que no se supiera que habían fallado».

La teoría de la conspiración -tiene que ser ETA, aunque no haya sido ETA- puede que siga mutando, allá los mutantes. La investigación del 11M, con las críticas que puedan merecer sus errores […], logró una reconstrucción veraz de lo ocurrido y aportó pruebas para que el tribunal pudiera juzgar y dictar una sentencia que hiciera justicia, en la escala humana de lo posible, a sus víctimas. No nos interesan tanto los errores personales que Serrano pudo cometer durante la investigación, tampoco en la Operación Chacal ni en el cese de las escuchas a Es Satty. No tenemos ningún indicio de que provocara personalmente esos errores […]. Pero que no haya indicios para suponer que los errores fueran interesados no niega el interés de los errores. Y hay una frase crucial en la crónica de El País que nos interesa crucialmente: «Si hubiera sido por ellos (guardias, policías y agentes del CNI), hubieran optado por que no se supiera que habían fallado».

Método de conocimiento

Serrano, negándose ahora a responder del cese de las escuchas a Es Satty, abunda en esa costumbre tan católica, española y nefasta del silencio de la autoridad. No solo es un método de gobierno, es un método de conocimiento, que los mismos cronistas aciertan a describir un par de párrafos más abajo, cuando se encaran con el CNI. «Tampoco se llegó a nada por las pesquisas del CNI, entonces dirigido por Jorge Dezcallar, hasta ahora el servicio que más indemne ha salido de la purga de los fallos, dado que el carácter secreto de su trabajo le ha permitido mantenerse al margen».

El secreto es siempre el margen del poder, su manga ancha, y la verdad, su marginada. En cualquier campo de investigación más o menos ventilado, los errores no solo son objeto de estudio y discusión cuando se descubren, sino que la publicidad de estos se considera una buena práctica para evitar futuros errores. Los errores son una fuente de información para mejorar los procesos. En el campo de la seguridad, sin embargo, se acepta que los errores deben clausurarse puertas adentro. La falta de escrutinio del despliegue preventivo después del 11M es ejemplar. El resultado está a la vista: no es que no se vean los resultados, es que preguntar está mal visto.

¿Por qué Serrano decidió que había que levantar las escuchas al imán? Nosotros solo podemos rumiar, en silencio. En voz alta, es razonable pensar que en 2006 era imposible predecir que el imán de Vilanova, Abdelbaki Es Satty, acabaría convertido en el líder de los terroristas de La Rambla y de Cambrils, siendo imán de Ripoll, una década después. Pero precisamente por eso cuestionamos un método que presume de predecir ese tipo de evoluciones; y lo cuestionamos no desde la teoría, sino desde el acopio de hechos que lo desmienten. A estas alturas, lo grave no es solo la ironía de que el comisario que lo descartó sea hoy el jefe de Prospectiva del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO); más grave es que lo siga siendo sin tener que explicar siquiera su decisión de entonces y su carrera hasta ahora. Lo peor no es la discutible evaluación de sus méritos: lo inaceptable es la nula evaluación de sus métodos.

La lista encabezada por Antonio Rubio, reelegida al frente de la API

La lista encabezada por Antonio Rubio ha sido reelegida para la Junta Directiva de la Asociación de Periodistas de Investigación (API) con el 91% de los votos en las elecciones celebradas en Madrid el 12 de marzo.

La candidatura está formada por los siguientes periodistas:
Antonio Rubio (presidente)
Tomás Ocaña (vicepresidente)
Ignacio Calle (secretario)
Agustina Pozzi (tesorera)
Antonio Salvador (vocal de comunicación y transparencia)
Pilar Velasco (vocal de internacional)
Marta Sánchez (vocal de universidades)
Beatriz Gálvez (vocal de formación)
Adolfo Moreno (vocal de comunidades autónomas).

Documental ‘El sueño europeo’: una narrativa disruptiva sobre el racismo estructural y los ‘manteros’

La plataforma DJANGO Stories ha estrenado uno de los documentales más novedosos, tanto en formato, como en narrativa, sobre el racismo estructural y los manteros en nuestro país: El Sueño Europeo, una producción de DJANGO y la Revista Baynana, el primer medio digital creado por periodistas refugiados en España. A través de la historia de Idrissa Touré, un migrante senegalés, y mediante una narrativa visual dinámica, el documental explora el complicado camino que deben emprender muchos migrantes irregulares para llegar a España, así como los obstáculos a los que deben hacer frente al entrar en la península, especialmente, la Ley de Extranjería.

Entre el equipo que ha hecho realidad este documental hay dos periodistas y socios de la Asociación de Periodistas de Investigación (API): la dirección de fotografía y el diseño sonoro de El sueño europeo corren a cargo de Javier Jennings Mozo y la documentación y los gráficos animados han sido realizados por Arturo Martín Varas. Ambos periodistas, dos de los más jóvenes de la Asociación, han co-editado el documental y, junto a Okba Mohammad Al Zobany, productor del mismo, y periodista más joven de Baynana, han realizado todas las entrevistas y guionizado la historia.

El sueño europeo desmonta mitos, cuestiona narrativas políticas fundamentadas en la desinformación y combina una cruda realidad con información clave para entender el estrés, la incertidumbre y el caos que vive una persona en situación irregular en España. El documental recorre las entrañas y las consecuencias de una de las leyes más injustas del BOE, que afecta a la gran mayoría de personas migrantes en España.

Una narrativa novedosa

Entre los aspectos más destacados de El sueño europeo se encuentra su forma innovadora de contar la historia: una narrativa visual rompedora y un punto de vista único. El documental se narra a través de las voces de los tres entrevistados, que, combinadas, generan una narrativa única que fluye a través de un acompañamiento visual que sumerge al espectador de lleno en el tema. La producción es una de las pocas sobre el asunto en la que un mantero es el que cuenta su propia historia, sin censura ni miedo, y no se centra, exclusivamente, en momento de la venta ambulante sino en el antes y el después de hacer frente a la Ley de Extranjería. De esa forma, la audiencia es capaz de empatizar a través de todos los matices y detalles que se ofrecen en el documental.

Puedes ver el documental en YouTube o en Instagram TV

Estrenamos los ‘Desayunos de la API’ con la exministra González-Laya

Arancha González Laya, ex ministra de Asuntos Exteriores.

La Asociación de Periodistas de Investigación (API) pone en marcha los ‘Desayunos de la API’, una serie de encuentros a puerta cerrada y en off the record con personalidades destacadas del mundo de la política, la justicia y la seguridad del Estado. La primera invitada de estos desayunos –exclusivos para socios– ha sido Arancha González Laya, ministra española de Asuntos Exteriores hasta julio de 2021.

El objetivo de los Desayunos de la API es crear un espacio de confianza para que periodistas de investigación y fuentes de alto nivel puedan compartir experiencias y debatir sobre cómo mejorar su relación profesional, fundamental para la obtención de informaciones sensibles de alta relevancia pública que refuerzan el derecho a la información. Los encuentros tienen lugar en el campus de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) en Madrid, en Quintana 21.

En esta primera sesión, González Laya expresó su punto de vista sobre la labor del periodismo de investigación en España, con ejemplos de buenas y malas prácticas que tuvieron relevancia durante su tiempo al frente de la diplomacia española. La ex titular de Asuntos Exteriores también compartió vivencias profesionales y tuvo ocasión de intercambiar impresiones sobre la actualidad internacional y española con los socios de la API que acudieron a este evento.

Carlos Dada: «La comunidad internacional tiene que exigir a Israel una moratoria del ‘software’ Pegasus contratado por regímenes autoritarios»

Carlos Dada, director del diario salvadoreño 'El Faro'.
API Internacional

Una investigación conjunta de las organizaciones Access Now y Citizen Lab, verificada por Amnistía Internacional, ha revelado cómo 22 periodistas y trabajadores del diario digital El Faro y otros periodistas de El Salvador -35 en total- han sido espiados con el programa informático Pegasus, de la empresa israelí NSO Group. Un software ‘espía’ que solo puede ser contratado por gobiernos a la compañía israelí y se utiliza para intervenir, acceder y sustraer información de dispositivos móviles. Según ha revelado la investigación exhaustiva del análisis forense, 35 teléfonos fueron intervenidos por Pegasus, la mayoría de ellos del diario El Faro, desde julio de 2020 a noviembre de 2021.

Carlos Dada, su director y uno de los afectados, denuncia que todo empezó cuando una trabajadora de El Faro, Julia Navarrete, detectó actividades irregulares en su dispositivo. «Ahora ya somos expertos, pero cuando te meten Pegasus no es fácil notarlo. Es como colocar una puerta en tu teléfono, hay un proceso de abrir y cerrar esa puerta cada vez que entran y salen del dispositivo. Pegasus permite hacer prácticamente todo con tu móvil: activar el micrófono, ver tus fotografías, leer tu correo, llevarse tus archivos», explica.

La excepcionalidad de El Faro ha sido la obsesiva intervención de sus dispositivos. «Lo que nos dicen Access Now y Citizen Lab es que el uso de Pegasus es muy caro y necesitas capacitar a analistas. Normalmente se utiliza contra un grupo reducido de personas. Entran una vez, acceden a la información y vuelven a los seis meses. En nuestro caso les ha parecido escandaloso lo que llaman las ‘intromisiones obsesivas», explica Dada.

«El espionaje fue más intenso en las fechas previas a publicar las noticias que más afectaban al Gobierno de Bukele»

El periodista y jefe de Redacción Óscar García es quien más intromisiones tuvo, 42 en total. En su caso, entraban y salían. A quien más días tuvieron bajo espionaje fue al periodista Carlos Martínez, con 269 días y 12 entradas. En el teléfono de Carlos Dada entraron doce veces y lo intervinieron durante 167 días. «Lo grave es que estaban en el teléfono viviendo conmigo», detalla. El espionaje fue tan intenso que afectó a todas las áreas del periódico: el gerente, personal de comercialización, el jefe de desarrollo, la encargada de estrategia digital. 

«Nada tiene sentido», continúa Dada, «por eso tardaron tres meses en analizar todo el proceso de intromisión telefónica. ¿Para qué quieres entrar 49 veces en un teléfono en un año?». El objetivo, como era previsible, eran las investigaciones periodísticas. «Hemos cruzado los momentos de mayor intensidad de las intervenciones de Pegasus con nuestra actividad informativa y coinciden absolutamente. En las fechas previas a publicar las noticias que más afectaban al Gobierno es cuando más intenso fue el espionaje«, añade.

Bukele, punto de inflexión

Es más, durante la investigación, cuando estaban revisando el teléfono de Carlos Martínez, consiguieron ver en tiempo real el momento en que el operador de Pegasus estaba copiando su información. «Esto que para nosotros fue un momento de terror, para las organizaciones fue un éxito del análisis forense. Nunca habían comprobado en vivo como Pegasus absorbía información y les permitió detectar que la persona estaba en El Salvador. Esto es muy importante porque ya sabemos que el operador está en nuestro país», indica.

El espionaje convencional (fotos, seguimientos…) había empezado antes en El Salvador con gobiernos anteriores. Sin embargo, los ataques a periodistas se han intensificado durante el mandato de Bukele, en el poder desde 2019. «Como esto nada, ni de cerca, nunca habíamos vivido esta agresividad contra nosotros. Hemos estado haciendo periodismo con acusaciones falsas, con investigaciones por lavado de dinero y evasión de impuestos, con campañas de legitimación, con drones enviados a nuestras casas para filmarnos, gente entrando en nuestros domicilios para robar los ordenadores…», detalla Carlos Dada.

«Nunca habíamos tenido un presidente que acumulara tanto poder y le importaran tan poco los valores democráticos», denuncia. «El Gobierno de Bukele nos ha declarado enemigos públicos y está utilizando todo el aparato del Estado para golpearnos. A pesar de que anteriores ejecutivos y presidentes nos atacaban, estaban sujetos a cierta institucionalidad democrática en la que había algunos controles. Ahora no hay garantías constitucionales ni independencia judicial», reflexiona.

Moratoria de Pegasus

La empresa NSO siempre alega que venden el software Pegasus para combatir el terrorismo y el crimen organizado. Sin embargo, como apunta Dada, «lo único que llevamos años escuchando es que se utiliza para espiar a periodistas y activistas. Ya basta». Para el equipo de periodistas de El Faro, “esta empresa se lucra con gobiernos autoritarios que se dedican a perseguir a periodistas y defensores de los derechos humanos. La comunidad internacional tiene que exigir a Israel una moratoria de este software que está siendo utilizado contra personas que luchan por otras causas. No somos terroristas, no somos criminales».

Desde El Faro, apunta su director, «lo primero que pediría a los fabricantes de Pegasus; al ministerio de Defensa israelí, que es el que aprueba o reprueba a los clientes de NSO; y a la comunidad internacional es que le pongan freno a esto. El grupo NSO lleva años actuando así».

Y a partir de ahora ¿cómo va a afrontar El Faro trabajar en estas condiciones? «Mentiría si dijera que esto no ha golpeado y afectado mucho a la redacción y a nuestras familias. Saberte espiado, saber que alguien tiene las fotos de tu vida privada, tus videos, tus chats… Afecta muchísimo a nuestras fuentes. Va a ser difícil que alguien quiera hablar con nosotros si las autoridades saben quién nos está filtrando información. Dificulta mucho el trabajo profesional y afecta la vida personal de todos», relata el director. «Hay miedo pero vamos a seguir», concluye.

El Faro tiene dos editores expulsados por el Gobierno de Bukele, el periodista mexicano  y miembro de la API Daniel Lizárraga y Román Grecia, editor de El Faro English, actualmente en Guatemala, ambos con la prohibición de entrada en el país.

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Desde la API trasladamos nuestro apoyo a los compañeros del diario El Faro y a los periodistas de El Salvador que sufren la censura en todas sus formas. 

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